'El mejor lugar del mundo es aquí mismo', de Francesc Miralles y Care Santos

«No olvides que un camino de mil millas comienza con un primer paso».
Iris está destrozada desde la muerte de sus padres en un accidente. Una tarde fría y gris en que el mundo parece no tener sentido, empiza a caminar sin rumbo por el barrio para evitar volver sola, sola, a su casa. Justo cuando empieza a pensar en cometer una locura, descubre un pequeño café en el que nunc antes se había fijado: 'El mejor lugar del mundo es aquí mismo'. Allí conoce a Luca, con quien charlará durante seis tardes consecutivas en diferentes mesas donde sucederán cosas maravillosas. Mientras se enamora lenta pero irremisiblemente de él, hablan entre aromas de chocolate de todo aquello que necesita saber para su existencia. Hasta que la séptima tarde, Luca desaparece. 

El mejor lugar del mundo es aquí mismo es uno de esos libros que tienen que llegar a ti en el momento justo para entender su mensaje. Cuando te sientes perdido, cuando la soledad se hace tu mejor amiga, cuando levantarse de la cama supone un esfuerzo inimaginable... es entonces cuando la historia de Care Santos y Francesc Miralles te cala y te hace ver lo que te rodea con un aire de esperanza y optimismo. Debo confesar que las novelas de autoayuda no suelen interesarme, ya que he tenido malas experiencias con las que intenté introducirme en el género. Sin embargo, sabía que esta novela iba a ser diferente por sus autores. Muy poco he leído de la obra de Care Santos, pero lo que había leído me había gustado (eran libros totalmente diferentes al presente de todos modos); de Francesc Miralles sí que había leído algo más, sobre todo en el último año, y ya reconozco su estilo y esa manera que tiene, tan suya, de esconder grandes verdades entre frases para hacerte pensar y personajes extraños.

Para Iris entrar en 'El mejor lugar del mundo es aquí mismo' fue la mejor decisión que tuvo en mucho tiempo. Es difícil que, si no hemos pasado por una situación similar, nos cueste entender cómo se siente. Sin embargo, ambos autores han conseguido que la comprendamos y que sintamos su desorientación como la nuestra propia. Por eso ha sido tan fácil dejarse llevar por la novela, y por sus cafés y chocolates del extraño lugar donde Iris conoce a Luca. Éste le mostrará cada tarde algo que ella tenía delante pero que no conseguía ver, la guiará por su propia vida hasta que Iris cambie su modo de verla. Las tardes en el café son el bálsamo que Iris necesitaba para su alma, y así lograr dar ese paso que necestitaba hacia su felicidad y bienestar.

Me ha sorprendido que siendo tan sencilla la historia, tenga tanto entre sus páginas que decir. Francesc Miralles y Care Santos han demostrado que de su fusión pueden nacer historias tan bonitas como ésta. Se nota el cuidado que han tenido en hacer que llegue al lector a través de los personajes, de la trama en sí, de su manera de trasmitirla -amena y cálida- y de esos detalles que son los que la convierten en un relato especial. El mejor lugar del mundo es aquí mismo está destinado a ser releído. Nunca se sabe en qué momento puede calar esa frase que te cambiará la vida.
«Es lo que sucede con el pasado: está por todas partes, pero no lo vemos. Por eso no logramos deshacernos de él facilmente. Somos como una nave inmovilizada por un ancla que se aferra a las profundidades. Lo que no significa que no seamos capaces de arrancarla y proseguir nuestro rumbo».
- Ediciones Urano / Editorial Amsterdam -


'El prisionero del cielo'. 'El cementerio de los libros olvidados 3', de Carlos Ruiz Zafón

Barcelona, 1957. Daniel Sempere y su amigo Fermín regresan de nuevo a la aventura para afrontar el mayor desafío de sus vidas. Justo cuando todo empezaba a sonreírles, un inquietante personaje visita la librería de Sempere y amenaza con desvelar un terrible secreto que lleva enterrado dos décadas en la oscura memoria de la ciudad. Al conocer la verdad, Daniel comprenderá que su destino le arrastra inexorablemente a enfrentarse con la mayor de las sombras: la que está creciendo en su interior.

El prisionero del cielo es la tercera parte de El cementerio de los libros olvidados. Siempre dicen que se pueden leer a desorden, pero yo creo que es importante leerlos ordenadamente y, sobre todo, para este tercer libro, tener muy presente los acontecimientos de La sombra del viento y El juego del ángel.
«-Aquella noche sólo le conté una pequeña parte de la historia, Daniel.
-Creía que confiaba usted en mí.
-Yo a usted le confiaría mi vida con los ojos cerrados. No es eso. Si sólo le conté parte de la historia fue para protegerla.
-¿Protegerme? ¿A mí? ¿De qué?
Fermín bajo la mirada, hundido.
-De la verdad, Daniel…, de la verdad».
Aquellos que no conozcáis nada sobre la trama podéis estar tranquilos porque no voy a desvelar nada. Podéis leer las respectivas reseñas de los anteriores si os interesan: La sombra del viento fue el gran descubrimiento, me gustó mucho la trama y me atraparon sus páginas como pocos libros consiguieron, El juego del ángel) me pareció un buen libro y me gustó bastante pero no al nivel del primero, ¿y qué puedo decir de El prisionero del cielo?

La novela en general me ha gustado, he vuelto a saber sobre la vida de Daniel Sempere y Fermín, los personajes del primer libro y saber cómo han continuado sus vidas ha sido una delicia; en esta ocasión vamos a conocer muchos más a Fermín y a su vida antes de que comenzara la odisea de La sombra del viento, y me ha parecido muy interesante, puesto que se cruza con personajes del segundo libro y así se confirma que todo está relacionado, lo que anticipa que el cuarto y último libro va a estar muy interesante. Además está contado desde su propia voz, lo que le otorga a la historia ese aire tan simpático suyo. En cuanto a Daniel, se nota que los años han pasado y se ha convertido en todo un hombre, con lo que sus preocupaciones adolescentes han pasado al olvido. Su vida ha cambiado completamente y ahora sabe que tiene mucho más en juego si decide inmiscuirse en todo lo que rodea El cementerio de los libros olvidados.

Como ya he comentado, se nota que, como en un puzle, las piezas comienzan a encajar, que aunque las historias de los dos libros anteriores parecían totalmente diferentes, en realidad están muy relacionadas entre ellas. Personajes de ambos libros confluyen en este tercero, se relacionan entre sí hasta puntos insospechados. La trama general de la tetralogía me gusta, tiene sus dosis de misterio, realidad y fantasía. Los que los habéis leído sabéis que siempre se navega entre lo que es real o no, y en la mayoría de las veces es lo que mantiene al lector pegado a sus páginas -aunque hay momentos en los que parece que se le va a ir de las manos-.Sin embargo, el problema viene cuando te das cuenta de que este tercer libro debería haber sido la primera parte de una novela mucho más consistente, justo cuando se pone interesante, acaba. Al fin y al cabo, no estaba pasando nada relevante, eran esas últimas páginas cuando empezaba realmente la historia; he sentido que me habían tomado el pelo. ¿Cómo es posible que sus anteriores libros fueran tan voluminosos y este sólo sea la mitad comparándolo con los anteriores? ¿Cómo es posible que un escritor como Carlos Ruiz Zafón con una trayectoria a sus espaldas haya escrito un libro tan vacío de contenido? Te cuentan una parte de la historia, que sí es importante para la trama en general, pero en este punto -en el tercer libro- no puede ser solamente eso. Supongo que la presión dentro del mundo editorial ha tenido su parte de culpa.

Respecto al resto de elementos de la historia, siguen el estilo de Zafón: buena ambientación, buen estilo narrativo, aunque está ocasión me ha parecido un poco descuidado, como si fuera en realidad el boceto de la verdadera historia (sus capítulos que normalmente son de bastantes páginas, han bajado a ser sólo de 3 o 4, por ejemplo). Espero que el último libro realmente esté a la altura del primero y que me satisfaga y no se convierta en un chasco. ¿El cuándo se publicará? Un misterio propio de El cementerio de los libros olvidados.
«-¿De dónde vienes? -preguntó aquella mujer que Fermín, en su delirio, creyó que era su madre.
-De entre los muertos, madre -murmuró-. He regresado de entre los muertos».
- Booket (Editorial Planeta) -



Mientras la luna crece y mengua

'The Remains of the Day' - Stephen Andrews
«Un hombre podría andar, deteniéndose sólo para dormir, mientras la luna crece y mengua sobre su cabeza media docena de veces, cruzando traidoras montañas y ardientes desiertos, antes de poder llegar allí donde la estrella ha caído».

Stardust (Neil Gaiman)


Ha pasado más de un mes desde la última vez que pasé por aquí. No sé cómo ha pasado. ¿Habéis tenido alguna vez esa sensación en la que el tiempo pasa y lo que antes os ocupaba parte de él, pasa a segundo plano? Pues eso mismo es lo que me ha ocurrido a mí. No es haya dejado los libros, he leído durante este tiempo (no lo suficiente, pero es que nunca lo es), e incluso me he topado con un libro que se ha convertido en uno de mis favoritos (ejem, cita de arriba, ejem). Me estoy poniendo al día con las muchísimas series que tengo pendientes (ahora mismo estoy viendo Vikings, y aunque no me emociona, me está picado conocer más sobre cultura nórdica), y últimamente lo que me apetece es hacer un gran cambio en mis estanterías.

No prometo volver, ni prometo que el blog sea el mismo que antes; pero prometo intentarlo y, sobre todo,  dejar unas palabras de vez en cuando. A no ser que el tiempo vuelva a coger carrerilla.